Norma UNE EN 1090: Marcado CE de Estructuras Metálicas

Norma UNE en 1090

Tabla de Contenidos

Si fabricas, compras o instalas estructuras metálicas destinadas a la construcción, la norma UNE EN 1090 te afecta directamente.

Desde el 1 de julio de 2014, el marcado CE de estructuras metálicas de acero y aluminio es obligatorio para todos los fabricantes que quieran comercializar sus productos en la Unión Europea. 

El marco legal que lo sustenta es el Reglamento Europeo de Productos de la Construcción nº 305/2011, y la norma que define cómo se obtiene y qué debe cumplir ese marcado es la EN 1090.

En este artículo te explicamos qué es la norma, en qué partes se divide, a quién afecta, cómo se certifica y qué consecuencias tiene no cumplirla.

¿Qué es la norma UNE 1090?

La UNE-EN 1090 es la norma armonizada europea que regula la evaluación de conformidad y los requisitos técnicos de ejecución de los componentes estructurales de acero y aluminio fabricados en taller y destinados a incorporarse de forma permanente en obras de construcción o ingeniería civil.

Su finalidad es doble: garantizar la seguridad y fiabilidad de los productos que se comercializan dentro del mercado europeo y facilitar su libre circulación entre los países miembro. 

Para ello, unifica los requisitos técnicos que cada estado tenía establecidos de forma individual, de manera que el marcado CE acredita que el producto cumple las exigencias de seguridad de todos los países de la Unión.

Un punto importante que conviene entender desde el principio: lo que se evalúa y certifica no es el producto final en sí, sino el sistema de control de producción en fábrica (CPF) del fabricante. 

La responsabilidad de la conformidad del producto recae siempre sobre el propio fabricante.

Partes de la norma UNE EN 1090

La norma se estructura en tres partes. Cada una tiene un objeto específico y un alcance distinto.

UNE-EN 1090-1

La EN 1090-1 es la única parte certificable de la norma. Establece los requisitos para la evaluación de conformidad de los componentes estructurales y es la que da acceso al marcado CE.

En la práctica, es la parte que el fabricante debe implantar y someter a la evaluación de un organismo notificado para poder declarar la conformidad de sus productos. Incluye el control de producción en fábrica, los ensayos o cálculos iniciales de tipo (EIT), la homologación de soldadores y la designación de un coordinador de soldadura.

Las prestaciones que el fabricante debe declarar conforme al Anexo ZA de esta norma son: tolerancias dimensionales y de forma, soldabilidad, tenacidad a la fractura, capacidad portante, deformación en estado límite de servicio, resistencia a la fatiga, reacción al fuego y emisión de cadmio y radioactividad.

UNE-EN 1090-2

La EN 1090-2 no es certificable, pero sí de obligado cumplimiento. Especifica los requisitos técnicos de ejecución para las estructuras de acero: materiales, soldadura, uniones mecánicas, tratamientos superficiales, tolerancias geométricas y control de calidad del proceso.

Uno de sus elementos clave es la clasificación por clases de ejecución (EXC1 a EXC4), que determinan el nivel de rigor técnico necesario en función del riesgo estructural y el uso previsto. A mayor clase de ejecución, mayores exigencias en los controles, la documentación y la cualificación del personal.

Para las estructuras metálicas de naves industriales, la clase de ejecución aplicable debe quedar definida desde el proyecto técnico, porque condiciona desde la selección de materiales hasta los procedimientos de soldadura admitidos.

UNE-EN 1090-3

La EN 1090-3 es el equivalente de la parte 2 para las estructuras de aluminio. Tampoco es certificable, pero establece los requisitos técnicos específicos de ejecución para este material: aleaciones, uniones, tratamientos y tolerancias propias del aluminio estructural.

Es especialmente relevante en proyectos donde el aluminio es el material portante principal, como ocurre con las naves industriales desmontables de aluminio, donde las especificaciones de fabricación, uniones y acabados superficiales tienen sus propias exigencias técnicas diferenciadas del acero.

¿A quién afecta la EN 1090?

La norma se aplica a estructuras metálicas de acero y aluminio que cumplan simultáneamente tres condiciones:

  • Que estén fabricadas en taller. La norma afecta a estructuras y componentes producidos en instalaciones de fabricación, no a trabajos realizados directamente en obra, que quedan regulados por otras normativas como la ISO 3834 o el Código Técnico de la Edificación.
  • Que queden incorporadas de forma permanente en una obra. Quedan excluidas las estructuras provisionales —como andamios o componentes para grúas— y cualquier elemento que no tenga carácter definitivo dentro de la construcción.
  • Que tengan una función estructural portante. La norma aplica a elementos con capacidad portante, resistencia a la fatiga o resistencia al fuego. Quedan fuera los elementos sin función estructural: vallas, barandillas, puertas, tuberías, ornamentación, remaches, piezas forjadas o fundidas, entre otros.

Algunos ejemplos de productos afectados: silos, estructuras para paneles solares, carteles de autopistas y estructuras metálicas incorporadas en edificaciones o infraestructuras civiles como estadios o puentes.

En el sector industrial, afecta directamente a la fabricación de naves industriales prefabricadas de acero y a los componentes estructurales de naves desmontables metálicas cuando tienen función portante permanente.

Para las empresas que contratan o instalan estructuras metálicas, la norma es relevante en la fase de selección de proveedor: exigir que el fabricante disponga del marcado CE conforme a la EN 1090 es una de las preguntas más importantes antes de firmar cualquier contrato.

Conviene distinguir este ámbito del que regula la UNE-EN 13782, que aplica a estructuras temporales y carpas industriales. Si te interesa conocer las diferencias entre ambas normas y cuándo aplica cada una, puedes consultar nuestro artículo sobre la UNE-EN 13782 y sus requisitos clave.

verificando las normas para naves industriales

¿Cómo puedo cumplir con la norma 1090? Certificación para el marcado CE

El proceso de certificación para obtener el marcado CE de estructuras metálicas sigue un esquema de evaluación de tipo 2+, lo que significa que lo que se certifica es el sistema de control de producción en fábrica, no el producto individual.

Estos son los pasos principales que debe seguir el fabricante:

  • Diagnóstico de situación. El primer paso es familiarizarse con los requisitos de la norma e identificar el grado de cumplimiento actual de la empresa. Esto permite definir qué hay que implantar o ajustar antes de la certificación.
  • Diseño e implantación del sistema de CPF. El fabricante debe establecer, documentar y mantener un sistema de control de producción en fábrica que sea conforme a los requisitos de la EN ISO 9001 y adaptado específicamente a las exigencias de la EN 1090-1. Incluye procedimientos escritos, control de equipos, control de procesos, inspecciones periódicas y registro de resultados.
  • Ensayos o cálculos iniciales de tipo (EIT). Permiten comprobar que los productos fabricados tienen las características técnicas declaradas. Son obligatorios para acreditar la conformidad del sistema.
  • Homologación de soldadores y coordinador de soldadura. La norma exige que los soldadores que intervienen en la fabricación de componentes estructurales estén homologados, y que se designe un coordinador de soldadura con la cualificación adecuada según la clase de ejecución.
  • Evaluación por organismo notificado. Una vez implantado el sistema, un organismo de certificación acreditado realiza la auditoría y, si todo es conforme, emite el certificado que permite al fabricante colocar el marcado CE y redactar la Declaración de Prestaciones.
  • Auditorías de seguimiento. La certificación requiere auditorías anuales de seguimiento y una auditoría de certificación cada tres años. Si el fabricante ya dispone de un sistema certificado bajo ISO 9001, puede solicitar auditorías simultáneas con el consiguiente ahorro de costes y tiempo.

Importancia de implantar la norma UNE EN 1090

Implantar la norma UNE EN 1090 no es solo un requisito de acceso al mercado. Tiene un impacto real sobre la calidad del proceso, la seguridad de las estructuras y la competitividad del fabricante.

Desde el punto de vista técnico, el sistema de CPF obliga a controlar y documentar cada fase de la fabricación, lo que reduce la variabilidad, mejora la trazabilidad de materiales y detecta desviaciones antes de que lleguen al producto final. 

Una estructura metálica bien fabricada y documentada es más fiable, más segura y más fácil de mantener durante su vida útil.

Desde el punto de vista comercial, el marcado CE es un requisito de acceso al mercado europeo, pero también una señal clara de rigor para los clientes. Para empresas que están planificando la construcción de una nave industrial, trabajar con un fabricante certificado es parte de la diligencia técnica que debería aplicarse siempre.

Además, la certificación aporta otros beneficios directos: sistematización de operaciones, mayor competitividad frente a fabricantes no europeos, reducción de costes productivos derivada del mejor control del proceso, y un nivel mayor de confianza tanto interna (entre los equipos de producción y calidad) como externa, frente a clientes, auditores y administraciones.

En proyectos donde se requiere justificar el cumplimiento de la normativa de naves industriales ante la administración, un asegurador o un cliente final, disponer del marcado CE conforme a la EN 1090 simplifica esa justificación y aporta documentación técnica verificada de forma independiente.

¿Qué pasa si no cumplo con la normativa UNE 1090?

No cumplir con la EN 1090 cuando es de aplicación tiene consecuencias en varios planos.

  • En el plano legal: la comercialización de un producto que requiere marcado CE sin disponer de él está tipificada como infracción conforme al Reglamento Europeo de Productos de la Construcción. Esto puede derivar en sanciones económicas y administrativas, y en casos graves también en responsabilidades civiles o penales si la deficiencia tiene consecuencias sobre la seguridad de personas o bienes.
  • En el plano técnico: una estructura fabricada sin el sistema de control que exige la norma puede presentar deficiencias de soldadura, tolerancias fuera de rango o materiales sin trazabilidad verificada. Si esas deficiencias afectan a la capacidad portante o a la resistencia frente a cargas como viento o nieve, el riesgo estructural es real.
  • Para la empresa: que instala o utiliza la estructura, adquirir a un proveedor sin certificación traslada parte del riesgo al comprador. En caso de incidente, la falta de documentación técnica verificable complica significativamente la posición ante seguros, inspecciones o reclamaciones.

En definitiva, exigir el marcado CE conforme a la EN 1090 antes de aceptar un presupuesto no es un formalismo: es la forma más directa de verificar que el fabricante trabaja con los controles que la seguridad de una estructura metálica requiere.

CAPISS: Nos comprometemos con la normativa, tu seguridad es lo primero

En CAPISS fabricamos e instalamos naves industriales metálicas —desmontables de aluminio, desmontables de acero y prefabricadas— cumpliendo las normas para estructuras metálicas aplicables, incluyendo la EN 1090 y los Eurocódigos estructurales.

Trabajamos con estructuras certificadas porque entendemos que la seguridad de una nave empieza en el proceso de fabricación, no en el momento del montaje. Una estructura de nave industrial bien fabricada y documentada es la base que soporta todo lo demás durante años: la cubierta, los cerramientos, el aislamiento y el uso diario.

Si quieres saber qué tipo de estructura encaja mejor con tu proyecto —y asegurarte de que el proceso cumple la normativa desde el inicio—, estudia la viabilidad de tu proyecto con CAPISS.

Porque una nave segura no es la que parece resistente: es la que está fabricada con los controles que lo demuestran.

Pide presupuesto para tu nave industrial

Otros artículos relacionados